17.07.08

El sermón del domingo: 1 Corintios 3:10-15 — Recompensa celestial


(Este sermón fue predicado el 17 de julio de 2008 en la Iglesia Bautista de Alameda de Osuna)
Introducción
Hermanos, la Escritura nos enseña acerca de la responsabilidad universal que todos los hombres tenemos delante de Dios: que todos y cada uno de nosotros en un determinado momento tendremos que rendir cuentas delante de nuestro Creador. En principio, esto sólo podría significar pésimas noticias para el ser humano, por cuanto la Escritura también declara:

Romanos 3:23
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Sin embargo, sabemos que no todos los seres humanos se enfrentarán de la misma forma al juicio de Dios. Existirá una gran diferencia en esa rendición de cuentas, entre los que confiaron en Cristo durante su vida terrenal, y los que le rechazaron o ignoraron. Es tan sencillo como esto: aquellos que tengan a Cristo, podrán entrar en el cielo. Los demás, quedarán eternamente excluidos de la presencia de Dios. Una situación que la Escritura define así:

2 Tesalonicenses 1:9
9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,

A veces pensamos que todo queda aquí, que esta es la gran y única distinción. Ciertamente es la línea divisoria que más nos debe preocupar, la que separa a los salvos de los perdidos, pero a veces olvidamos que, además, la experiencia del cielo y del infierno tampoco será uniforme para aquellos que experimenten uno u otro destino. Por ejemplo, la Escritura nos revela que en el infierno habrá grados de castigo. En el evangelio de Lucas encontramos un pasaje en que Jesús lo revela de forma figurada:

Lucas 12:47-48
47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

En otros pasajes, como el lamento de Jesús sobre las ciudades de Galilea, el Señor se muestra más explícito:

Mateo 11:21-24
21 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.22 Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.23 Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.24 Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.

Si en el infierno hay grados de castigo, la Biblia también nos revela que en el cielo habrá grados de recompensa, y si bien la salvación es siempre por gracia, las recompensas en el cielo se basan en las obras, y esto es algo en lo que no solemos pensar mucho. Esto quiere decir una cosa muy simple a la que deberíamos prestar mucha atención: el tipo de vida que llevemos aquí, la calidad de nuestra vida, tendrá consecuencias eternas. Cómo vivimos aquí y ahora, en el tiempo, está directamente relacionado, no solamente con la salvación o perdición, sino también con cómo viviremos en ese estado eterno. Esta mañana nos centraremos en el destino de los creyentes, en las recompensas. Además, al final de nuestro estudio, intentaremos dar respuesta brevemente, con la información que tenemos, que no es mucha, a dos cuestiones sencillas: de qué forma medirá el Señor las recompensas y en qué pueden consistir estas. Empecemos:

Leer más... »


Escrito por Iñaki Colera Bernal | Enlace permanente | 2 comentariosRastreo (0)


09.07.08

El sermón del domingo: Nehemías 2:1-8 — La actitud de un siervo


(Este mensaje fue predicado el pasado día 7 de julio de 2008 en la Iglesia Bautista de Alameda de Osuna)

Introducción
Hermanos, el pasar de los días, de las semanas, puede acabar haciendo con que algunos olviden que estamos en un momento muy importante de la vida de esta congregación. Esperando, esperando por ese día que está ahí, a la vuelta de la esquina, aunque no sabemos exactamente cuándo se producirá, en el que, igual que Nehemías se encontró de repente ante la ocasión de presentarle su petición al rey, nosotros nos encontremos de repente, ante el momento, la oportunidad de dar lo mejor de nosotros mismos para conseguir ese terreno que soñamos para la gloria de Dios.

Si esto fuera una prueba de atletismo, ya habríamos escuchado al juez de salida decir: “preparados, listos…” y en este momento estaríamos viendo con la pistola en alto sabiendo que en cualquier momento dirá “ya”. Pero no es una prueba de atletismo, y esas décimas de segundo que tardaría en decir ya son semanas, quizá meses, no más, no sabemos cuantos. Quizá ya han pasado todos, quizá escuchemos el “ya” este mismo lunes y tengamos que empezar a correr de verdad con todos nuestros sentidos puestos en la victoria. Sólo Dios lo sabe, ¿y mientras tanto?

Mientras tanto no estamos simplemente esperando, mientras tanto el Señor espera algo de nosotros, espera una actitud, espera que mostremos aquellas características de los cristianos que se disponen a intentar grandes cosas para la gloria de Dios, las características de aquellos que el Señor bendice, porque puede utilizar como instrumentos para avanzar en sus planes de que el evangelio se conocido y proclamado, las características de aquellos a los que el Señor recompensará algún día por haber hecho buen uso de los talentos que les fueron confiados. ¿Qué características, que cualidades son esas que el Señor espera de aquellos que en momentos como estos se comportan como siervos fieles y buenos? ¿Cuáles son? ¿Yo quiero saberlo? ¿Yo necesito saberlo? Si queremos estar preparados y aprender de aquellos a quienes Dios utilizó grandemente, tú seguramente también deseas saberlo, pues te invito a que me acompañes esta mañana examinando la vida de Nehemías, en la aventura de descubrir las cualidades que el Señor busca en aquellos que hacen grandes cosas para Dios. Empecemos, lo primero que, como siempre, tenemos que hacer, es entender bien el pasaje que estamos considerando:

Leer más... »


Escrito por Iñaki Colera Bernal | Enlace permanente | 2 comentariosRastreo (0)


06.07.08

El sufrimiento como disciplina (VII)


Querida Gabriela,
En mi última carta vimos que Dios nos había garantizado que el sufrir persecución, y te recuerdo que hay muchas formas de sufrirla, formaría parte distintiva de las características de los verdaderos discípulos

Pero la persecución es solamente una de las modalidades de sufrimiento por las que podemos pasar como cristianos, otra, sin duda, que además puede manifestarse también en forma de persecución, es la propia disciplina del Señor por nuestros pecados.

Leer más... »


Escrito por Iñaki Colera Bernal | Enlace permanente | 2 comentariosRastreo (0)


01.07.08

El Sermón del domingo: Juan 18:12-27 — Sana desconfianza


(Este sermón fue predicado en junio en la Iglesia Evangélica de Vicálvaro)

Introducción
Reconozcámoslo, entre los evangélicos Pedro suele tener mala prensa, solemos mirar con más simpatía a Pablo, y no por culpa de Pedro, sino por culpa del catolicismo y de nuestra reacción a lo que el catolicismo ha hecho con la figura de Pedro. Como el catolicismo ha transformado a Pedro en un argumento para la autoridad del Papa y aún incluso de su infalibilidad en ciertas circunstancias, llegando incluso a ponerle el título blasfemo de “Santo Padre”, de alguna forma los evangélicos, casi de forma inconsciente, podemos llegar a sonreírnos por dentro cuando vemos en las Escrituras a un Pedro que es reprendido por Pablo en Antioquía, o que es capaz de negar a Jesús. La tentación es la de decirnos por dentro: “ves, Pedro de infalible no tenía nada”.

Leer más... »


Escrito por Iñaki Colera Bernal | Enlace permanente | 5 comentariosRastreo (0)


19.06.08

¿No sufres persecución? ¿Seguro que eres cristiano? (VI)


Querida Gabriela,

En mi última carta vimos, finalmente, cómo Dios utiliza el sufrimiento para que podamos rendirnos totalmente a su voluntad, con ello terminamos de analizar la perspectiva que del sufrimiento nos ofrecía C.S.Lewis. A partir de hoy vamos a empezar un nuevo abordaje de este tema, el del sufrimiento de los cristianos, y para ello dejaremos que David Burt sea nuestro guía:

El sufrimiento como parte de la vida cristiana

El punto de partida de Burt en su libro “¿Llamados a sufrir?” lo constituye la afirmación de que el sufrimiento es una parte esencial e ineludible de la experiencia cristiana. Creo que ya pudimos deducir algo de eso en el esquema anterior, sobre todo en los puntos segundo y tercero de C.S.Lewis. Pero, además, D.Burt afirma:

Nuestro pastor nos conduce frecuentemente por prados verdes junto a aguas de reposo; pero, tarde o temprano, también querrá llevarnos por el valle de la sombra de la muerte.

En nuestro contexto religioso, fundamentalmente católico, es necesario recordar que este sufrimiento no tiene nada que ver con una supuesta necesidad de expiar nuestros pecados para satisfacer a Dios o pagarle por nuestra culpa. La Biblia es muy clara en este punto.

Leer más... »


Escrito por Iñaki Colera Bernal | Enlace permanente | 7 comentariosRastreo (1)


:: Página siguiente >>

 
Enlaces

- Religión en Libertad

Publicidad


Posts recientes

Categorías


Calendario

Julio 2008
Lun Mar Mié Jue Vie Sab Dom
 << <   > >>
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31