22.07.08Los socialistas expulsan al sacerdote de su propia casa ¡A mí qué me van a contar, que las he visto ya de todos los colores! Inauguran oficialmente el día veintiuno de julio la restauración de la Ermita de Santa Ana, en la localidad de El Pedernoso, en Cuenca, y el Excmo. Ayuntamiento no invita al sacerdote. Es normal, al cabo no existe diferencia alguna entre una piscina municipal, un centro social polivalente y una ermita. ¿Ve alguien la diferencia? El acto político de la inauguración no es la enfermedad, sino tan sólo su escaparate. Y el escaparate del ayuntamiento respecto de la parroquia y del párroco dejó ver un traje sórdido de mala educación, aversión personal e institucional y difícil convivencia. El ayuntamiento de El Pedernoso encarna con semejante acto la peor actitud actual del socialismo: la pretensión de expulsar a la Iglesia de la vida pública. Peor: no quieren ver al sacerdote ni en su propia casa. El vicepresidente primero del Gobierno Regional de Castilla-La Mancha, Fernando Lamata, un hombre de modales exquisitos, que hizo gala de una extraordinaria sensibilidad y humanidad, respeto y afecto hacia las gentes de El Pedernoso en su breve discurso, señaló que sólo la conservación del patrimonio hace que valga la pena restaurar una ermita noble y sencilla, que tantos recuerdos trae a la memoria de los vecinos de un pueblo. Lamata, desde un alto sentido de la responsabilidad y una magnífica prudencia política, hizo posible a través de una llamada personal y cuando tan sólo quedaba media hora para el evento, la presencia del sacerdote en un acto político viciado de mala fe y rechazo público hacia el párroco. 14.07.08Cruzada contra la vida 11.07.08La distancia espiritual del G8 hacia la pobreza En la Antígona de Sófocles, Creonte afirma que el motivo más justificado de orgullo para un hombre es la prudencia o sabiduría práctica, la excelencia de la deliberación. Por el contrario, lo más dañino es la falta de esa prudencia. Estos ocho Jefes de Estado han hecho gala de una imprudencia política extraordinaria. ¿Era apropiado tener una cena de semejantes características cuando se habla de la pobreza? ¿Qué celebraban los gobernantes? ¿A quién se dirigía tan sublime homenaje? ¿Por qué no les produjo renuencia alguna? Cuando falta la virtud política de la prudencia, asoma la ausencia de la justicia y del valor, de la moderación y la generosidad. La desafortunada actuación, distante y fría, ajena a las preocupaciones y necesidades que posibilitan determinada sensibilidad, revela la falta de reconocimiento de lo particular, el vacío de comprensión hacia el pobre. La vida buena exige una respuesta de compasión concreta, ajena al desdén vituperable de unos cuantos funcionarios de Estado, muy bien pagados y muy mal criados, hacia los pobres del mundo. Ay, parece que existe un extraño modo de ocuparse de algo, y que consiste en despreocuparse de ello. El hombre se empeña en destruir con su comportamiento muchas de las mejores cosas humanas. Obligados a cuidar el desasosiego del hombre, en lugar de velar por él aplastamos de un zarpazo su vida maltrecha. Ciegos que pretenden guiar a otros ciegos, remediar su mal burlándose de él. La pobreza y el sufrimiento exigen la acción política, pero acompañada de una respuesta moral y religiosa de la existencia. Sólo así, como sostiene Ortega en La deshumanización del arte, la realidad vivida de un modo próximo adquiere su peculiar primacía. Sólo así es inteligible que la propia comodidad sea un superfluo derroche de lo que en realidad pertenece a los pobres. Roberto Esteban Duque 09.07.08La exaltación del Orgullo El Orgullo simboliza la decadencia y el clima moral sin máscara ni artificio, la manifestación decadente de un mundo que se siente a sí mismo reprimido por los demás, de un grupo victimista y lleno de odio que adopta la fisonomía de un sonoro y altivo resentimiento hacia la Iglesia católica, castradora única en tiempos pretéritos y actuales de todos sus deseos y aspiraciones. ¿Qué aporta semejante acontecimiento al ser humano? ¿Qué tipo de conocimiento, placer o nobleza, ofrecen a la sociedad civil? ¿Qué gritan, aparte de coléricas injurias hacia la jerarquía eclesiástica? ¿Alguien ve algo digno de aprecio en semejante desfile blasfemo y grotesco? ¿Qué tipo de bien nos proponen semejantes actos vergonzosos y ridículos, personajes estimuladores y procaces de comportamientos perversos, estúpidos, indignos del ser humano? 07.07.08El Congreso del PSOE Zapatero quiere hacer tabla rasa, diseñar una España ex nihilo, una nación sin dimensión trascendente en la vida del hombre, sin valores religiosos ni virtudes, donde la modernidad sólo sea un arma arrojadiza de toda tradición nacional y de cualquier valor recibido. Cree que todo está en función de las mayorías, sin admitir otra ética que la que él mismo impone por ley. Montesquieu bataneaba graciosamente la ley de las mayorías. ¿Se adopta la decisión de ocho individuos en contra de la de dos? ¡Grave error! Entre ocho caben verosímilmente más necios que entre dos. ¿No me digan que no es fascinante el aire que nos invitan a respirar, sin más principios que los que crean discrecionalmente desde una cualificada y excelente mayoría? |
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